Reseña: El duelo, de Anton Chejov



Para Milena Di Scala. Siempre echaré de menos esa sonrisa, que aún, ante la peor adversidad. Jamás desaparecía de tu rostro.









Mi experiencia leyendo a Anton Chejov se limitaba al cuento corto -en dónde es considerado una de los grandes exponentes del género- y hace unos años con la lectura de sus obras teatrales más conocidas: La gaviota, Las tres hermanas y El jardín de los cerezos.
A este autor ruso se le conoce por su economía en la escritura y su sentido del humor. Además de su imaginación, al momento de crear historias que cautivan al lector, una vez iniciada la lectura.
Lo más reciente que leí de él, fue una obra corta de teatro: <<La petición de matrimonio>>.

Obra en dónde se expone en un solo acto, como un joven terrateniente, visita la casa de aquella que desea convertir en su esposa. Pero rápidamente, la trama toma un giro abrupto, cuando inicia una discusión para dejar en claro, quien es el verdadero poseedor de unas tierras.


El duelo es una de sus pocas novelas escritas. En esta, a través de un grupo de personajes, se retratan dilemas morales, cuestionamientos personales y problemas cotidianos.

Laievski, uno de los protagonistas. Es un charlatán, pusilánime, mentiroso y oportunista. Que no encuentra la respuesta a algo que lo atormenta, y según sus palabras: suicida y ahoga su existencia.

Culpa de esta indecisión a su pareja Nadejda, esposa de otro hombre, que abandonó todo por estar a su lado. A la cual ahora aborrece.

Nadejda es una mujer vanidosa que se autoproclama como la más bella, joven e intelectual de esa región. En secreto de su ahora pareja, le ha sido tanto infiel, y también, le ha generado una deuda cuantiosa.


A la historia se suman otros personajes, igual de humanos a los anterior mencionados. Uno de estos es el El diacono, un eclesiástico, enviado para una misión al Caucaso, que rápidamente forja una entrañable relación de camaradería con el doctor y el zoologo; Samoilenko, doctor de profesión, muy amigo del protagonista. Afable y condescendiente, Pero que le avergüenza mostrar su bondad en público. Así que procura ocultarla bajo una falsa seriedad y aspereza y de último, Pero no menos importante. Von Koren, zoologo de profesión, es un joven moreno, recién llegado al mar negro en verano, para la investigación de las medusas. Es la viva imagen del estoicismo y gran defensor de los fuertes. Trata a Laievski como a un don nadie, un fracasado, un peligro, igual de dañino que la bacteria del cólera. No le compadece, al punto de afirmar que ahogarlo sería un acto que beneficiaria a la sociedad.


Cabe aclarar que al tratarse de un género en el que poco incursionó Anton Chejov, entonces es comprensible el llano ritmo de su narrativa, si la comparamos la presente en sus relatos. Mismo ritmo sosegado puede encontrarse en sus obras teatrales más conocidas.

No obstante, sigue manteniendo el ingenio a la hora de retratar situaciones y el humor que impregna por momentos a sus historias. Sus personajes, siguen siendo su fuerte(algo muy presente en la literatura rusa clásica), sus premisas siguen manteniendo esa línea que se aleja de la fantasía. Describiendo ambiciones, derrotas, vivencias, conflictos, dudas y relaciones humanas.


Una vez finalizado el libro, la relectura del mismo, al analizar aquello que me queda de aprendizaje. Sería con la evolución de los dos personajes principales, enseñando como debería ser el desenlace de todo conflicto o disputa; en sus dos últimos capitulos pasamos de dos hombres batiéndose a duelo, para al siguiente, escuchar al diácono decir: <<Que gente, sin duda Dios ha sembrado una viña en ellos, y usted, déjeme felicitarlo porque ha logrado vencer al mayor enemigo del hombre: El orgullo.>>


Conclusión: estamos ante una novela que requiere leerse al detalle y con paciencia. Pero que una vez conectas con sus personajes. Esto es suficiente para lograr mantenerte interesado en el desarrollo de los mismos, sin importar que la trama carezca de mayor trasfondo.

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